La Parroquia Beato Marcelo Spínola de Cáceres se prepara para vivir uno de los momentos centrales del calendario cuaresmal con la celebración del Solemne Quinario en honor de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, que se desarrollará del 3 al 7 de marzo, con eucaristía diaria a las 19:00 horas.
Durante cinco días consecutivos, los vecinos del barrio y los miembros de la hermandad se reunirán para la oración y la preparación espiritual de la Semana Santa. Las celebraciones estarán presididas por los párrocos D. Juan Rodríguez Martín y D. Miguel Ángel Morán Manzano, en un tiempo de recogimiento y reflexión que busca ayudar a vivir con profundidad la Cuaresma meditando sobre las obras de misericordia corporales.
El quinario culminará el domingo 8 de marzo a las 12:30 horas con la Función Principal, presidida por D. Florentino Dosado Gómez. Tras la eucaristía del sábado 7 y del propio domingo 8 se celebrará el tradicional besamanos al Señor, uno de los gestos de devoción más esperados por los fieles.
La hermandad avanza ya en la organización de la salida procesional. Durante el Cabildo General celebrado el pasado viernes 27 de febrero a las 21:00 horas, fue presentado oficialmente el cartel anunciador del Domingo de Ramos.
La estación de penitencia tendrá lugar el 29 de marzo de 2026, con salida a las 15:40 horas desde la Parroquia Beato Marcelo Spínola, protagonizada por la Hermandad Esperanza del Vivero, uno de los momentos más esperados por el barrio.
Tras la incorporación de la nueva parihuela del paso, los costaleros han iniciado los ensayos todos los lunes a partir de las 21:00 horas en el polígono industrial de la Mejostilla, donde se trabaja la coordinación y el esfuerzo conjunto de cara a la procesión.
Desde la hermandad se ha querido agradecer la colaboración de los hermanos que se desplazaron hasta la localidad sevillana de Gines para ayudar a cargar el paso en el camión, así como la generosidad del hermano Mariano, que facilitó su traslado hasta Cáceres.
Con el quinario, los ensayos y la presentación del cartel, la comunidad entra ya en la fase más intensa de la Cuaresma. El barrio comienza a mirar al Domingo de Ramos no solo como una procesión, sino como una vivencia compartida de fe, preparación interior y trabajo en común.


